Por: Oswaldo Barrera Cogua

Tras años de estudios se ha descubierto que la práctica regular de algún tipo de ejercicio alarga nuestra vida al reducir el riesgo de contraer enfermedades; y mejora nuestra calidad de vida, preservando la salud mental y aumentando la salud de nuestras estructuras osteo-musculares.

A medida que avanzan las investigaciones, se prevé que el papel de la actividad física con respecto a la salud y el bienestar adquiera más preponderancia que la que ha tenido en los últimos años.

Teniendo en cuenta que una de las características de esta nueva época en que lidera la virtualidad y en general la informática es el poco el ejercicio que se realiza en la actualidad.

Situación que, a mi parecer, es supremamente grave ya que los jóvenes de hoy no se mueven. Todo lo resuelven con un botón; el cuerpo no se ejercita trayendo consecuencias graves es su salud tanto física como mental.

Si bien la tecnología es importante para nuestra vida actual, se está sub- utilizando pues su uso no debe ser limitado únicamente como diversión y pasa tiempo. Pero tampoco el tiempo que se le dedica debe exceder.

Beneficios de la Actividad Física

El organismo humano como consecuencia del entrenamiento físico regular, presenta en sus diferentes aparatos y sistemas modificaciones morfológicas y funcionales que denominamos adaptaciones, las cuales va a permitir por una parte prevenir o retrasar la aparición de determinadas enfermedades y por otra parte mejorar la capacidad de realizar un esfuerzo físico. Una persona con buena condición física  será capaz de realizar las tareas o trabajos que le impone la vida diaria.

Indudablemente el ejercicio físico regular nos permite desde el punto de vista psicológico afrontar la vida con mayor optimismo y mejor disposición, a la vez que socialmente es un medio de integración en distintos grupos humanos.

Veamos entonces algunas de las muchas bondades de la práctica racional y sistemática de la actividad física

A NIVEL FÍSICO:
Elimina grasas y previene la obesidad.
Aumenta la resistencia ante el agotamiento.
Previene enfermedades coronarias.
Mejora la capacidad respiratoria y la eficacia de los músculos respiratorios.
Disminuye la frecuencia cardiaca en reposo.
Favorece el crecimiento.
Mejora el desarrollo muscular.
Combate la osteoporosis.
Mejora el rendimiento físico en general, aumentando los niveles de fuerza, velocidad y   resistencia.
Regula el estreñimiento provocado por los malos hábitos como el sedentarismo.
Aumenta la capacidad vital.

A NIVEL PSÍQUICO:
Tiene efectos tranquilizantes y antidepresivos.
Mejora los reflejos y la coordinación.
Aporta sensación de bienestar.
Elimina el estrés.
Previene el insomnio y regula el sueño.

A NIVEL SOCIO AFECTIVO:
Estimula la participación e iniciativa.
Estimula el afán de trabajo en grupo.
Canaliza la agresividad.
Favorece el autocontrol.
Nos enseña a aceptar y superar las derrotas.
Nos enseña a asumir responsabilidades y a aceptar las normas.
Favorece y mejora la autoestima.
Mejora la imagen corporal.

Fortalece el carácter y la disciplina.

Desventajas: 

Si se realiza la actividad física sin control, con técnicas defectuosas, posiciones inadecuadas, sobrepasando los límites, etc. podríamos causar serios daños y lesiones en nuestro organismo.

Hay que calentar y estirar los músculos, esto es necesario hacerlo si o si, para prevenir lesiones del aparato locomotor y cardio-respiratorio.

Aquí es donde usted se debe asesorar de un profesional en la actividad física que le oriente sobre la buena técnica en la ejecución de los ejercicios y sobre la dosificación en la intensidad de las actividades y le diseñe un plan de entrenamiento adaptado a sus características, capacidades y condición física.

Cuánto ejercicio tenemos que hacer?

Aunque depende de muchos factores la frecuencia en la que se realice el ejercicio; normalmente se recomiendan sesiones regulares de una actividad de intensidad moderada. Así: Caminar enérgicamente todos o casi todos los días durante unos treinta minutos ayuda a mejorar el bienestar físico y mental.

El ejercicio físico en sesiones breves -por ejemplo, dos o tres sesiones diarias de 15 minutos cada una- es casi tan eficaz como hacer ejercicio de forma ininterrumpida durante el mismo tiempo y es más fácil de adaptar al ritmo de vida actual.